Muy buenas a todos, mandingos. Ahí va la prueba de que el calendario navideño de actividades va a todo trapo estos días.
Una de las primeras actividades fue la partidita de paintball. A pesar de que hubo algunas bajas sensibles de ultima hora (se os echó de menos), todo salió a pedir de boca. El equipo de papis demostró su ardor guerrero liquidando todo lo que se moviera (alguien podría comentar que tenían mucha energía que gastar…).

Javi recibió literalmente su bautismo de fuego por asomar su brillante calavera en mal momento. La próxima vez va a llevar peluca o embadurnarse la calva con betún.

Habría que repetir esto del paintball algún otro día.